
12 años de Nevado Siempre Sonríe
En febrero de 2014 abrí este blog sin imaginar hasta dónde llegaría.
No fue una decisión estratégica ni empresarial. Fue algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más profundo: sentí la necesidad de escribir sobre Nevado y sobre todo lo que significaba en mi vida.
Aquel momento estaba marcado por cambios, por una etapa de introspección intensa y por la necesidad de ordenar muchas cosas internas. Escribir siempre ha sido para mí una forma de comprender lo que me pasaba. Y contar la historia de Nevado se convirtió en una manera de dar sentido a lo que vivíamos juntos.
Comencé hablando de él. De su abandono. De su ceguera. De su enfermedad de Crohn. De las operaciones. De su fortaleza inmensa frente a cada dificultad. Pero, sin darme cuenta, también estaba hablando de resiliencia, de vínculo, de amor incondicional y de lo que significa no rendirse ante la adversidad.
El nombre surgió de forma natural: Nevado Siempre Sonríe. Porque eso era lo que yo veía cada día. A pesar de todo lo vivido, su rostro transmitía bondad, serenidad, una especie de sonrisa permanente que no dependía de las circunstancias. Él nunca se definió por lo que le faltaba, sino por lo que entregaba, por su esencia maravillosa.
Abrir el blog fue una forma de homenajear su ser. De decirle al mundo que aquel perro que muchos no quisieron adoptar por su ceguera era, en realidad, uno de los seres más extraordinarios que yo había conocido.
Cuando compartir se convierte en acompañar
Al principio el blog era casi un espacio íntimo. Escribía porque lo necesitaba. Porque contar nuestra historia me ayudaba a mirar con más claridad todo lo que estábamos viviendo. Cada artículo me hacía más consciente del privilegio de compartir la vida con él.
Con el tiempo empezaron a llegar mensajes.
Personas que se sentían reflejadas. Familias que estaban adoptando. Personas que atravesaban procesos difíciles con sus animales y encontraban en nuestras palabras un pequeño alivio. Recuerdo especialmente el mensaje de una chica que me confesó que leer sobre Nevado le daba luz en un momento muy oscuro de su vida. Aquello me hizo entender que lo que para mí había comenzado como un gesto personal estaba teniendo un impacto que iba mucho más allá.
El blog dejó de ser solo un relato sobre nuestra vida y empezó a convertirse en un espacio donde hablar de bienestar emocional humano y animal con naturalidad, sin dramatismos pero sin superficialidad. Compartíamos momentos cotidianos, aprendizajes, reflexiones, y poco a poco se fue creando una comunidad basada en algo muy sencillo: la honestidad.
Un crecimiento que fue llegando paso a paso
Durante años publiqué artículos y reflexiones de forma gratuita y lo sigo haciendo. Mi intención principal era aportar y compartir. El crecimiento fue progresivo, tranquilo, sin grandes explosiones, pero constante.
En 2020 llegó el cuento solidario Nevado Siempre Sonríe, una manera de acercar nuestra historia también a los más pequeños y de seguir transmitiendo valores de respeto y sensibilidad hacia los animales. Más adelante nació el curso El Perro Senior, fruto de la necesidad de acompañar a otras personas que estaban viviendo esa etapa tan delicada y emocionalmente intensa que supone el envejecimiento de un compañero de vida.
El podcast fue otro paso natural. La radio siempre ha sido un medio muy cercano para mí, y sentí que había reflexiones que necesitaban la calidez de la voz. A través del podcast hemos podido profundizar en temas de duelo, vínculo, educación emocional y desarrollo personal desde una perspectiva cercana y vivida.
Nuestro nuevo cuento Nevado. El perro sabio de las emociones también responde a una toma de conciencia importante: la educación emocional en la infancia es la base de cualquier cambio real. Si queremos una sociedad más empática con los animales y más consciente emocionalmente, necesitamos sembrarlo desde pequeños.
Nada de esto fue forzado. Cada paso fue una consecuencia lógica de lo vivido y de la necesidad de seguir compartiendo.
Sostener un proyecto en el tiempo
Cuando echo la vista atrás y veo que han pasado doce años, siento una mezcla de gratitud y asombro. Sostener algo durante tanto tiempo implica compromiso, pero también coherencia con lo que una es y con lo que quiere transmitir.
Nunca me planteé dejar el blog. Incluso cuando imaginaba que algún día Nevado no estaría físicamente, sabía que este espacio seguiría siendo una forma de caminar juntos. Con el tiempo empecé a comprender la palabra “legado” no como algo grandilocuente, sino como algo íntimo: aquello que permanece cuando el amor se integra y encuentra nuevas formas de expresarse.
Hoy Nevado Siempre Sonríe refleja la historia más bonita de mi vida convertida en palabras, en proyectos y en acompañamiento. Es el recordatorio constante de que el vínculo con un animal puede transformarlo todo si sabemos mirarlo con atención.
Lo que deseo que encuentres aquí
Si alguien llega hoy por primera vez a www.nevadosiempresonrie.com, me gustaría que sintiera ternura. Que perciba que está entrando en una historia real, que refleja el respeto y el amor profundo hacia los animales.
Me gustaría que encuentre inspiración para cuidar mejor, para comprender mejor, para mirar a su compañero de vida con más conciencia. Y que descubra que detrás de cada artículo hay años de experiencia compartida con honestidad.
Porque este blog nunca fue solo un espacio digital.
Fue, y sigue siendo, una forma de honrar a Nevado y de agradecer todo lo que su vida me enseñó y me sigue enseñando.
Doce años después, lo que comenzó como un homenaje íntimo continúa siendo una manera de acompañar a otros. Y eso, sinceramente, es algo que jamás habría podido imaginar cuando publiqué aquel primer artículo.





0 comentarios